viernes, 22 de agosto de 2014

EL LENGUAJE DEL RABO.

El rabo es una de las partes del cuerpo de nuestra mascota que más denotan y hablan de su estado. El hecho de que el perro lleve el rabo alzado y vertical o metido hasta debajo de la panza, indica distintos grados de situaciones anímicas del animal.

Como perro con dos colas.

Habitualmente se piensa que cuando el perro mueve la cola es porque se encuentra contento y de buen ánimo. Esto es en realidad, una reacción nerviosa al conflicto que le representa el deseo de llevar a cabo algo y el miedo a ejecutarlo. De éso nos habla la posición del rabo y sus distintas angulaciones respecto al cuerpo.

Una muestra más resulta de observar al perro comer sus alimentos. Estando solo, seguramente tendrá su rabo quieto. Pero al acercarse el amo empezará a menearlo, porque se encuentra ante el contraste del placer de su comida y el temor a que el amo pueda quitársela.
No recomendamos practicar ésto con un perro agresivo, ya que en el mejor de los casos se pondrá a gruñir y puede llegar a tener una reacción violenta en defensa de su comida.

El rabo es también una forma de lenguaje entre los mismos animales. Y una forma de demostrar la actitud de dominio o sometimiento.

El perro dominador llevará el rabo alzado, el cuello levantado y las orejas tiesas y hacia adelante, mientras que el sometido llevará el rabo caído, a veces entre las patas, y las orejas bajas y echadas hacia atrás.

Estas formas de lenguaje entre los perros, son tan importantes que a una mascota que ha sido operada de sus orejas y su rabo, se le puede presentar el problema de no poder demostrar claramente una actitud de sometimiento. Es así como el animal dominador puede llegar a interpretar ésto como un desafío, y en algunos casos, salir a enfrentarlo.

jueves, 14 de agosto de 2014

La relación entre adultos y cachorros


Difícilmente se pueda analizar la relación entre los comportamientos caninos sin hacer mención a la  intervención de la mano del hombre.

Si indagamos en los comportamientos en la manada de lobos, pocos puntos en común hallaremos para comparar con los perros domésticos. A lo largo de los años, el hombre ha adiestrado a sus perros de manera tal que éstos dependieran de él. Motivo que puede llevarnos a interpretar a cualquier perro adulto, con una dependencia tal a su amo, como un gran cachorro.

De la manada a nuestra casa.

Observando a los lobos, notamos que los cachorros mantienen una relación con los machos adultos de la manada. El padre, cuenta con un rol en la educación y cuidado junto a su madre. Y a diferencia de éstos, los padres de los perros domésticos no sostienen ningún tipo de relación cercana, evitan acercarse y muchas veces es la misma hembra la que no permite que el macho se acerque. Estos puede interpretarse al agregar el factor humano en la domésticidad de los perros. Su dependencia para con el hombre, ha afectado ciertos niveles de comportamientos y jerarquías. Tal es el caso, que una hembra algunas veces puede sentir celos de sus propios hijos al ver que su amo, le brinda cuidados y cariños a los cachorros.

Acá mando yo.

En el juego, un lobo adulto, permite libertades a los cachorros que no podría permitir a ningún otro adulto. Se deja mordizquear y aferrar con los dientes por el rabo o las orejas. Deja que los pequeños jueguen, pero -y éstos vale para los perros también- cuando el adulto indica que el juego terminó, mediante un simple gruñido, los valores jerárquicos no son discutidos y el cachorro obedecerá inmediatamente y volverá a su puesto.

En el caso de las hembras, la madre continuará teniendo autoridad sobre sus cachorros aún cuando éstos dejen de serlo y la superen en tamaño. Resulta verdaderamente extraño que un hijo someta a su madre.

viernes, 8 de agosto de 2014

LA RELACION ENTRE LOS CACHORROS


LA RELACIÓN ENTRE LOS CACHORROS


Nada de esos versos del Martín Fierro que pregonan la unión entre los hermanos puede aplicarse a los cachorros en sus primeros días.
Desde un comienzo, la lucha por llegar primero a las tetillas de su madre se da entre empujones y peleas, y de no ser por la intervención de la mano del hombre, ésto haría que sólo los cachorros más fuertes y atrevidos sobrevivieran.

Se trata nada más y nada menos que de la selección natural con que se rige la supervivencia, y es así como resulta muy difícil observar casos de cooperación y ayuda entre sí en esta etapa.


Copiando a los otros.

El primer comportamiento que se advierte es el de imitación. Y así es como la manada comienza a cohesionarse.
En esta etapa, todaviá no se han instaurado las jerarquías y por lo tanto, no existen dominadores ni subordinados.

El orden jerárquico.


Mediante un jugueteo que los cachorros realizan entre sí, como corretearse y perseguirse unos a otros, se van dando las primeras conductas que luego determinan una especie de escala jerárquica en la manada.
Los factores que hacen a esta supremacía de unos sobre otros depende del tamaño, la fuerza, el sexo y de algunos componentes de origen hereditarios. Pero es en estos juegos, simulando luchas, que van quedando en claro quienes serán los dominadores entre los hermanos, y este orden, seguramente se mantendrá aún en la etapa adulta de los mismos.

Fijate vos primero.


Una vez que los cachorros van creciendo y el orden en la manada ya fue determinado, siempre será el jefe del grupo quien tome la iniciativa. Como ejemplo, si el grupo halla un objeto que despierta su atención, por lo general, el primero en apartarse para investigarlo será el líder. Luego, los otros lo seguirán.